Hola! Soy Oswa.
¡Hola a todos! Bienvenidos de nuevo a mi cuaderno de dibujo digital.
En mi entrada anterior hablamos sobre perderle el miedo al lápiz practicando líneas, curvas y formas básicas como el cubo. Esta semana decidí subir un poco la dificultad y aplicar esos conceptos a objetos del mundo real.
Mi práctica de la semana se centró en tres áreas fundamentales: mejorar mi trazo, cómo simplificar formas para dibujar en lo que veo y entender las proporciones. Para poner a prueba esto, elegí dibujar tres cosas muy distintas: una lámpara, un sofá y una silueta humana. ¡Aquí les cuento cómo me fue!
La Lámpara: El arte de simplificar
Cuando miras una lámpara, puede parecer compleja, pero el secreto está en la simplificación. Descubrí que si rompo el objeto en formas geométricas básicas (cilindros para la base y el cuello, un cono truncado para la pantalla), todo se vuelve mucho más fácil.
El mayor reto: Mantener la simetría y asegurar que la base sostuviera visualmente el peso de la pantalla.
Lo que aprendí: Todo objeto, por más detallado que sea, es solo una suma de figuras básicas.

El Sofá: Construyendo cajas y proporciones
Dibujar un sofá fue el ejercicio perfecto para practicar la proporción. Un sofá no es más que una serie de cajas conectadas (el asiento, el respaldo, los descansabrazos).
El enfoque: Me concentré mucho en qué tan ancho era el asiento en comparación con el respaldo. Si fallas en la proporción aquí, el sofá se ve chueco o incómodo.
Mejorando el trazo: Intenté hacer líneas largas y seguras en lugar de hacer líneas pequeñas o «peludas» (esa típica línea que hacemos por inseguridad). ¡La diferencia en la limpieza del boceto es enorme!

La Silueta Humana: El desafío final
Dejar las cajas y los cilindros para intentar una silueta humana fue intimidante, ¡pero muy divertido! Aquí es donde las proporciones dictan todo el resultado.
La técnica: Usé la cabeza de la figura como unidad de medida para calcular el largo del torso y las piernas.
El flujo: Para la figura humana, el trazo debe sentirse vivo. Traté de relajar la mano y buscar las «líneas de acción» que le dan movimiento y naturalidad al cuerpo, evitando que pareciera un robot.

El «Espacio Negativo»: Lo que no dibujas también importa
Durante toda esta práctica, descubrí un concepto clave para no perderme: observar el espacio negativo.
El espacio negativo es toda esa zona vacía que rodea o se cuela entre nuestro objeto; por ejemplo, el hueco que se forma entre el brazo de la silueta humana y su torso, o el aire entre la base de la lámpara y la mesa. Me di cuenta de que si dejo de mirar el objeto por un segundo y en su lugar observo la forma que hace el «vacío», me resulta mucho más fácil detectar si mis proporciones están mal. Es un truco visual increíble que te cambia la perspectiva cuando estás aprendiendo cómo simplificar formas para dibujar.
Reflexión de la semana
Si algo me enseñó esta práctica es que un buen dibujo no depende de los detalles finos, sino de una buena estructura. Si tus proporciones son correctas, tus formas están bien simplificadas y prestas atención al espacio negativo, el dibujo funcionará.
Si deseas profundizar mas sobre el tema te dejo los siguientes enlaces a recursos que te ayudarán. Youtube y escuela de Jeanfraisse






